Tita, Mya, Dylan y Robin son hermanitos e hijos de una preciosa gatita cruce de siamés que fue encontrada delgadísima y a punto de parir cerca de una fábrica, donde le ofrecieron agua y comida al ver el estado en el que se encontraba, y allí se quedó y tuvo a sus cachorros.
Al poco de parir, una de las personas que la encontró decidió llevársela a su casa con toda la camada, ya que nacieron 5 gatitos, pero uno murió enseguida, y pensó, con muy buen criterio y un corazón grandísimo, que en su casa tendrían más posibilidades de ser atendidos todos mejor y salir adelante los 4 que quedaban, como así ha ocurrido.
Dylan es el más pequeñín de la camada y también el más dependiente: te sigue a todas partes y se queda en los pies para que lo cojas. Es especialmente bueno y cariñoso.
Estuvo malito (infección respiratoria) como sus hermanos, pero con el tratamiento pautado por el veterinario fue mejorando poco a poco y hoy está ya bien. Como sus hermanos, sabe usar el arenero, se deja manipular para cortarle las uñas y limpiarle las orejitas.
Como su hermana Tita, es poco delicado para comer, y se conforma con buen pienso.