Gato casero, bueno y noble, que vivía feliz en el seno de una familia que lo quería ... hasta que un día dejaron la puerta abierta y...la tentación era demasiado grande... se aventuró en lo desconocido, con tan mala suerte que encontró en su camino gatos callejeros poco amigables que le propinaron algún que otro zarpazo.
Consiguió regresar más o menos bien trecho, pero con unas heridas por donde se coló fatalmente el VIF... y al enterarse su ¿querida? familia humana, su reacción inmediata fue llevarlo al veterinario para ... ¡acabar con su vida!. De nada sirvieron los momentos felices que pasaron juntos, las muestras de cariño, los ronroneos y la alegría que había dado Lluno a lo largo de ese año y medio largo.
Afortunadamente el veterinario se negó y buscó, y siguió buscando... y bueno, hoy está con nosotros esperando su segunda oportunidad definitiva... ¿se la darías tú?