"Dejad que os cuente mi historia: Llegué a ASOKA hace unos meses, “rescatada” de un garaje junto a mis 4 cachorros. Al principio estábamos todos juntitos,un poco apretados, pero contentos porque siempre disponíamos de comida, agua, una camita calentita y caricias de personas que no conocíamos pero que nos trataban muy bien. Al poco tiempo, dos de mis cachorros se fueron de mi ladito (oí la palabra adopción, y la gente que nos cuidaba parecía muy contenta, aunque yo me puse bastante triste). Luego llegó el momento de separarme de mis otros dos cachorros que habían crecido y estábamos apretujados de verdad, y a mí me esterilizaron y me llevaron a un recinto muchísimo más grande, con otros gatos adultos como yo. Yo echaba de menos a mis cachorros, aunque podía verlos correr y jugar en otro recinto on otros gatitos pequeñitos, así que me tranquilicé y,como soy una gata agradecida, me mostraba muy cariñosa con todas las personas que entraban a mi nuevo hogar, chillándoles para que viniesen a acariciarme. Y yo les devolvía los mimos con creces. Sin embargo, siempre acababan llevándose adoptado a otro gato, por muchos méritos que yo hiciese. Incluso me tomé las vitaminas y la comida rica que me ponían para ponerme tan guapa como me veis ahora en las fotos. Pero nada. Por eso, ahora ya no me esfuerzo tanto en agradar, y no me acerco a las personas que entran, sino que espero desde donde estoy, tranquilita, a que alguien se fije en mí y decida darme una oportunidad. A esa persona que me elija, prometo mostrarme como yo era antes, mimosa y cariñosa. Pero primero he de estar segura de que me quiere a mí, que me lleva a un hogar calentito a mí, y no al descarado de turno que pide su ración de mimos sin complejos, eclipsándonos a los demás".
Rita es la mamá de Potos y Aitas (puedes verlos en la web) y otros 2 gatitos que ya han sido adoptados.